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SONRISAS por ESCRITOR JULIO ALTAN

SONRISAS    
Escritor Julio Altan

 

La última vez que viaje con el club de motos fue a finales del año pasado…mmmm…de eso ya 5 meses y antes de ese viaje pase todo un año sin viajar con ellos, solamente algunos paseos con algunos amigos por algún lugar cercano, luego …………jajajaja………cabal para el 24 de diciembre mi motocicleta tuvo que quedarse parada porque el eje de tracción donde van las velocidades se daño, eso seguramente fue por la vez en que….literalmente me eche el motor, debido a varios problemas se me fue olvidando rellenarlo con aceite así que el motor se fundió…..tuve que cambiar prácticamente todas las piezas pero los ejes de engranes no se veían lastimados, definitivamente el calentón que tuvieron que aguantar más la fuerza que tuvieron que hacer sin lubricante los dejo lisiados, así que tuve que apretar todo mi cuerpo y viajar en bus durante algún tiempo.  Los meses pasaron y deje de asistir a los viajes no solo con el club sino con todos los amigos con que viajaba y por supuesto mis citas con chicas tendrían algún tipo de inconveniente, me perdí los 50 años de la caravana del zorro y ……..para que seguir contando las cosas no gratas, mejor cuento lo agradable que me sucedió en este reencuentro con mi ser aventurero.  

Normalmente los paseos son los domingos, a veces solo por las mañanas y otras todo el día y parte de la noche, a veces se programan viajes de dos días, también los hay de tres días pero en esta ocasión, debido a ciertos inconvenientes que no me llegue a enterar el paseo seria día sábado, hace ya como un mes que recibo la invitación por el correo electrónico y varios amigos con los que ando también me preguntaban si iría a dicho viaje, la moto ya esta caminando y todo se ve normal, ya hice un pequeño viaje de unos 47 kilómetros y todo resulto muy bien así que no esperaba ningún problema en dicho paseo.  Una semana antes fui al supermercado a comparar el donativo que entregaría porque este viaje así como a otros muchos que he hecho con el club, lleva un elemento social y es el ayudar a la población a donde vamos, ya sea útiles escolares a una escuela o víveres para algún hogar de niños o ancianos, así que tome algunas bolsas plásticas y fui al dispensador de granos, las llene de arroz precocido y avena, una…..dos…..tres…..cuatro y yo seguía llenando bolsas sin saber cuánto llevaba pero la canasta donde las echaba ya pesaba, fui hasta la caja registradora y luego a la maleta de mi moto , lo lleve todo al centro de acopio para que dispusieran de los granos. 

Los días fueron pasando hasta que llego el día en que por fin volvería a sentir ese aire en el rostro sintiendo un poco de ansiedad, pedí permiso ese sábado en el trabajo pues eran pocas las actividades por realizar, desperté temprano y me sentía con cierta euforia, como cuando hice mi primer viaje…..mmm……creo que estoy un poco despistado porque la realidad es que siempre que hare un viaje me pongo de ese modo: sintiendo mucha emoción, trato de disimularlo sin lograrlo muchas veces.  Llegue al punto de reunión encontrando caras muy conocidas, fuimos pocos los que llegamos…..tal vez unas diez motos, luego en Escuintla nos esperaría otro grupo de motoristas que vienen del puerto de San José que se hacen llamar los Tiburones del asfalto, esperando que se sumaran otras 5 motos por lo menos, siendo entonces quince vehículos.

El desayuno seria en un restaurante de comida rápida pero unos compañeros y por supuesto, yo, decidimos ir a otro lugar a comer de manera diferente: huevitos revueltos, frijolitos colados, platanitos fritos con crema, tortillitas, avena………jajajaja………un mejor desayuno diría yo.  A eso de las diez de la mañana tomamos nuestras motos y nos enfilamos hacia el hogar de niños que ansiosamente nos esperaban, es una angosta calle donde tendríamos que dejar parqueadas las motos y dejar el suficiente espacio para que vehículos de cuatro ruedas pasen sin ningún problema, el calor es sofocante, ya ratos que no lo sentía, desde que……..bueno desde hace ratos pero rápidamente mi cuerpo se volvió a acostumbrar al calor de la costa, bajamos todos los víveres y los entramos al hogar.

Niños de cuatro, cinco y jóvenes ya de unos catorce años comprenden esta comunidad de niños y jóvenes, muy educados, cuando entramos todos estaban sentados en el suelo, nos aplaudieron y cantaron la hurra del hogar, gritos acompañados de emoción y consignas dichas a una sola voz, se notaba que la disciplina es un factor muy tomado en cuenta, algo que debe de ser así pues sin disciplina muy raramente lograremos nuestros sueños, una chica, supongo que la encargada se dio a la tarea de dar palabras de agradecimiento y de parte del club también se dieron las palabras de entrega.  Todo transcurría muy bien hasta que comenzaron las dinámicas con los niños, juegos, juegos para que los niños estuvieran un rato entretenidos para luego pasar a lo que ellos más deseaban: su colazo en la moto. 

Este hogar se sostiene básicamente de donaciones y lo fundamental es la alimentación y la educación de todos estos niños y jóvenes, muchos no son huérfanos sino que viven con sus padres en condiciones muy precarias, algunos otros viven con algún pariente que también carece de los suficientes medios para hacerse cargo del crecimiento integral de cada uno de ellos, debido a esas condiciones los niños se ven en la necesidad de aportar económicamente a sus hogares dejando por un lado lo esencial de su edad. 

Según cuenta la chica que dio las palabras de bienvenida y de agradecimiento, tres niños que has pasado con ellos varios años ya se graduaron de maestros y ahora sirven como tales en el hogar, tienen muchos proyectos y esperan poder realizarlos, a los niños se les da una buena alimentación y una buena educación, el hogar espera que al pasar los años varios de los hoy niños y varios de los hoy jóvenes puedan salir con bien de las aulas universitarias y si es su deseo, contribuir con el hogar que se preocupo por ellos en hacerlos personas de bien, los mayores, se van formando como lideres pues toman a esa edad, catorce o quince o dieciséis años, a varios niños y son los encargados de ver que todo salga según los principios del hogar, los sábados reúnen a las personas encargadas con quienes estos niños y jóvenes viven para darles instrucción de cómo mejorar sus condiciones de vida y enseñarles las actividades que realizan con sus  huéspedes, incluso alfabetizaron a todas estas personas.

Ya que todo estaba en su lugar tuve la sorpresa que se llevaba una pequeña refacción para cada uno de ellos, una refacción que tenia la peculiaridad que seriamos nosotros quienes las serviríamos, esto al principio me extraño pero luego de dárselas sentí en mi interior algo así como un ligero cosquilleo, luego vinieron los juegos donde se pidió que dos personas del club participaran, nunca he sido muy dado a estas participaciones pero al ver que nadie se atrevía a pasar al frente…….pues…….pase!  Sebastián estaría frente a mí, separado por unos 30 metros, cuando se diera la señal Sebas tendría que correr hacia mí y cuando llegue a donde estoy parado comenzaría a inflar una vejiga y hacerle un nudo, estando la vejiga lista, Sebas, tendría que reventarla, al hacerlo tendría que tomar a Sebas en mis brazos y llevarlo corriendo hasta el otro extremo y adivinen que: El que llegue primero gana la competencia. 

Sebas y yo hicimos un buen equipo porque ganamos y Sebas recibió su regalo, se tomaron fotos y mas fotos de todo lo acontecido, terminaron las dinámicas y pasamos al plato fuerte, los niños hicieron una cola dentro del hogar mientras nosotros fuimos a encender las maquinas, hicimos una fila a lo largo de la calle, el comienzo de la fila de motos era la puerta de entrada del hogar, ayudados por personal del hogar y del club fueron subiendo a los niños en el asiento trasero de cada una de las motos, un breve colazo de unas tres o cuatro cuadras, pero ellos nunca habían subido a una motocicleta, algunos se asustaron, otros gritaban de la emoción, otros se tapaban los rostros de vergüenza y bueno…….un sin fin de reacciones, las fotos continúan y continúan, hasta que el ultimo de los niños bajo, todos estaban muy felices y no hablo solamente de los niños, también nosotros lo estuvimos.

Los niños y jóvenes se retiraron porque ya era la hora del almuerzo para ellos así que hicimos una valla y todos pasaron dándonos un saludo, algunos solo un apretón de manos, las chicas con un beso en la mejía y algunos otros dándonos un leve golpe con las manos empuñadas, las fotos continúan, mi cámara, la del otro compañero, la de una de las chicas que conducen el hogar, en fin, creo que lo que más abundaron fueron las fotografías, todos comienzan a prepararse para el regreso, el regreso es libre, algunos pasaron a Sarita por un helado, nosotros continuamos hasta el peaje donde nos tomamos una cerveza par mitigar el calor, continuamos el viaje y cerca de Villanueva hubo un accidente, no sabemos de qué magnitud pero no pudimos pasar, tomamos por un camino que no conocíamos pero eso es parte de la aventura, dimos una gran vuelta debido a esto, salimos a la carretera interamericana y pasamos por una michelada a un restaurante para motoristas, ya entrada la noche llegue a casa un poco cansado por todo el trajín del día, converse un poco con mi familia mientras Morfeo me esperaba en mi cama. 

Al día siguiente subí a mi PC todas las fotos que estaban en mi cámara, las publique en varias páginas sociales para compartir con quien deseara esta bonita experiencia que no terminaba allí porque cuando me puse a observar detenidamente las fotografías observe algo que me llamo mucho la atención, vi sonrisas, pero no me refiero a la de los niños, que esas, bien presentes las tengo en mi mente y grabadas en mi memoria, no, estaba observando nuestras sonrisas y me llamaron la atención porque denotaban la misma felicidad que mostraban los niños, es como si no hubieran personas mayores en todo esto, es como si todos fuéramos niños y estuviéramos jugando, creo que en realidad así fue, creo que en realidad en esos momentos nosotros también éramos niños, también gozamos de esa emoción, tanto como ellos, al ver esto sonreí, pero ahora lo hice conscientemente, ahora, por mi parte, entendía el porqué de esa emoción, de esa ansiedad antes de realizar un viaje, sentirse niño nos hace fuertes en espíritu, y sabios en la imaginación, nos hace espontáneos y mejores personas porque en un niño no existe ningún prejuicio y ninguna maldad, todo es amistad, cariño, compartir, así que esas sonrisas tampoco se me olvidaran.

 

 

 

Nueva Guatemala de la Asunción

JFAG

Mayo 2011

 


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