BIENVENIDOS
periodicolitoralpacifico@gmail.com

LA CHUMPA DE CUERO por JULIO ALTAN

LA CHUMPA DE CUERO  escrita por JULIO ALTAN

Tenía ya varios días de estar pensando en que haría después de terminar el bachillerato.
 
Tenía tres opciones: una, entrar directamente a la universidad, segunda, estudiar una carrera corta que me permitiera trabajar y la tercera comenzar inmediatamente a trabajar de lo que fuera.
 
Con mi hermano grande, había sostenido ya, varias charlas al respecto quedando en nada; pero en mí era intenso el deseo que tenia de trabajar.          No solamente porque tendría recursos económicos y me daría cierta libertad, sino por el hecho mismo de trabajar; es como si sintiera algo muy honorable por hacerlo.
 
  Saber que sería tomado en cuenta, para realizar las actividades que me tocara realizar.
Pero por otro lado, también era muy fuerte el impulso que sentía de conocer, de descubrir, todo lo que sé que se puede asimilar por medio del estudio.
 
Luego de todas las celebraciones, después de la graduación, tendría muy poco tiempo para decidir qué hacer, qué camino tomar.
 
Una noche llegue a casa luego de una intensa jornada de deporte que duro todo el día: a las 5:00 a.m. me levante a correr esos 8 kilómetros que me hacían, no solamente esforzarme, sino divagar mí mente en todo lo que veía y admiraba.
 
Al medio día, en casa, le dedicaba unas dos horas más al ejercicio físico, dándole y dándole golpes y patadas al costal de entrenamiento y a la pera loca para adquirir reflejos; y por la tarde, dos horas más al gimnasio, donde aprendía todo lo nuevo que el profesor de artes marciales pudiera enseñarme.
 
Regrese bien cansado, apenas y tome una cena ligera, para ir directamente a la cama a eso de las nueve de la noche, muy temprano diría yo pero también el cuerpo necesita descansar para recuperarse de todo ese trajín. 
 
Me recosté boca arriba, tratando de pensar en ese dilema que tengo en la cabeza y que debo de resolver pronto, rápidamente comencé a sentir una adormilamiento tan agradable que pienso que es mejor estar en ese éxtasis que dejar de sentirlo al quedar completamente dormido o estar completamente despierto…….mmmmmm….. que delicia ese sopor.
 
Seguramente quede dormido profundamente porque ya no sentí absolutamente nada, unos gritos que provenían de la calle me despertaron y al estar consiente nuevamente vi que apenas y eran las tres de la mañana y lo peor de todo es que ya no sentía sueño.
 
Mi mente se fue despabilando de todo ese sueño y cansancio que sentía, según la memoria de mi cuerpo al despertar es la hora de comenzar con la rutina diaria de entrenamiento y es…….si……es cierto pero no a esa hora así que mi mente comenzó a pensar y a pensar hasta que comencé a recordar muchas cosas que habían sucedido en esos primero 17 años de mi vida.
 
Retrocedía cada vez más recordando cosas muy bonitas que he vivido en el seno de esta maravillosa familia donde Diosito me coloco, un padre trabajador y decidido, una madre amorosa, unos hermanos que si bien peleábamos un poco siempre nos contentábamos y seguíamos en nuestras travesuras.
 
Recordé mucho que mi hermano menor padecía de frecuentes enfermedades pulmonares y muy, pero muy frecuentemente pasaba días hospitalizado debido a esos quebrantos de salud, él y yo éramos muy unidos, nos llevamos tres años y siempre hacíamos travesuras juntos y cuando nos compraban nuestros estrenos de navidad o de nuestro cumpleaños que distaban tan solo por nueve días ya que ambos éramos del mismo mes, el siempre quería algo igual a lo que a mí me compraban, así que casi siempre nos vestíamos de forma similar.
 
Yo tendría unos 9 años de edad y él unos 6, siempre que mamá salía de compras al centro nos llevaba a halones y más para esas fechas especiales porque era cuando veíamos todas las vitrinas para ver lo que nos gustaba, mamá siempre decía que era mejor escoger ropa porque sirve más en cambio los juguetes al cabo de unas horas, o ya los habíamos destruido o ya no nos llamaba la atención. 
 
 Ese año salimos de vacaciones en octubre y desde esta temprana fecha mamá nos llevaba al centro para comenzar a escoger lo que queríamos, vimos un montón de vitrinas con toda clase de ropa y de juguetes, pero en un almacén…….mmmmmmm………..
 
En realidad no era un almacén era un lugar que se dedicaba a vender pieles de animales, suelas para zapatos y todo lo concerniente al ramo…….jajajaja…….una talabartería, me le quede viendo a algo que me llamo mucho la atención porque era algo que veía en las series de televisión      que en ese tiempo aún era a blanco y negro, me quede parado con la boca abierta, prácticamente pasmado.
 
Mi madre me dio un halon tan fuerte que me saco de ese embotamiento para seguir caminando por las calles del centro, como a dos almacenes vimos un chumpa que nos gusto tanto a mi hermano como a mí, nuestra madre al ver el precio dijo que no habría ningún problema, vendríamos por ellas varios días después pero estábamos emocionados porque ya teníamos parte de nuestro estreno.
 
Sin embargo yo no me sentía muy feliz que digamos, algo en mí hizo que caminara nuevamente a la talabartería y me parara frente a su vitrina, mi madre se asusto un poco al no verme cerca así que cuando me hallo me dio un leve pellizco regañándome, diciéndome que no le gustaba que me alejara tanto de ella, pero yo seguía viendo el motivo de mi admiración:
 
Era de un color café claro, tenia flecos al frente y a lo largo de ambas mangas, los botones estaban forados del mismo material, al frente cuatro bolsas dos arriba y dos abajo, un cuello ancho, se veía que no era para gente grande aunque vi algunas que si lo eran pero de otros colores y no me gustaron, en cambio esta acaparo totalmente mí atención y le dije a mi madre que esa chumpa era la que a mí me gustaba, quede impresionado y creo que hice una cara como de borrego a punto de morir, mi madre al saber el precio puso el grito en el cielo y mi hermano al verla y ver que yo la deseaba también hizo berrinche diciendo que quería una igual.
 
Para que quisimos más, nos subimos al autobús y directo a casa entre lagrima y lagrima.
 
 Al llegar a casa la denuncia fue hecha, le fue contado a nuestro padre el berrinche que estaba haciendo y que había contagiado a mi hermano del mismo acto de rebeldía, ambos fuimos puesto a la sombra y de inmediato sometidos al orden, pero sin dejar de llorar.
 
 Un par de ocasiones más fuimos al centro y pasamos por esa talabartería, veía la chumpa y varios suspiros lograban llegar al exterior y otros cuantos se quedaban en intenciones, las chumpas que habíamos visto varios almacenes después fueron compradas y envueltas en regalos para que llegado el día las luciéramos elegantemente.
 
 De la chumpa de cuero que me gusto ni hablar, sin embargo muchos años después me entere que uno de mis tíos fue ver la chuma y mi padre también fue pero en ocasiones diferentes, en esa época ambos se pusieron de acuerdo y una día en que pensaba salir a bicicletear me llamaron y me hablaron de una forma que poco comprendí pero acepte, tenía 9 años de edad y cursaba el 3 año de primaria y al día siguiente comenzarían mis labores como ayudante de panadero en el negocio de mí padre.
 
Me emociono tanto esto que casi no lo podía creer, me levantaba lo más temprano que podía y me ponía un birrete blanco y una gabacha y entraba a la panadería, varios de mis tíos trabajaban con mi padre y cuando me vieron entrar se reían a más no poder.
 
Pero allí estaba yo, sentía algo muy grande dentro de mí que me llenaba completamente, la gabacha era de mi padre así que tuvieron que hacerle unos ajustes pero de todos modos me quedaba grande, me toco limpiar las latas donde se ponía el pan para ingresarlas al horno.
 
Me tocaba acarrear un montón de leña, era quien echaba los huevos a un vaso y con una brocha los machacaba para luego pasarlos sobre el pan para darles lustre, claro todo esto lo hacía sobre un banco que ponían para que pudiera llegar hasta la mesa de trabajo, escuchaba todas las conversaciones que tenían mis tíos, conversaciones que algunas veces eran de muy adultos pero decían que tenía que acostumbrarme.
 
Acarreaba todo lo que tenía que acarrearse y al final de la jornada era a mí a quien le tocaba hacer toda la limpieza, llego el final de la primera semana y mi tío me llamo, tenía el rostro bien serio y llegue ante él un tanto asustado pero lo que me entrego fue mi primer sueldo, las primeras monedas que ganaba con el sudor de mi frente sintiendo una llenura total dentro de mí que me hacía y aun me hace sentir tan bien.
 
 No salía a jugar porque el trabajo de la panadería es muy sacrificado, porque se trabaja tanto de día como de noche y yo pues estaba en ambos turnos, aunque mí jornada laboral era mucho menor que la de ellos pero comencé a sentirme muy bien estando en el lugar de trabajo que me emocionaba cuando llegaba la tía con mi mamá con los alimentos para todos.
 
A mi me llevaban al comedor pero luego de varios días preferí quedarme con ellos a tomar mis alimentos.
 
No salía a jugar a no ser que fuera con mi hermano dentro de la casa porque mis actividades no me permitían mayor tiempo.
 
 Mis tíos y mi padre comenzaron a platicarme de la chumpa de cuero que vi y me dijeron que si trabajaba así por lo que faltaba para la navidad bien podría juntar el dinero suficiente para poder comprarla, esto me emociono aun más, trataba de estar el mayor tiempo posible trabajando con ellos.
 
El segundo sábado volví a recibir mi sueldo y se lo daba a mi madre para que lo guardara porque era para comprar la chumpa de cuero, en varias ocasiones me quede dormido en la artesa, solo me cargaban y me llevaban hasta la cama para seguir durmiendo, solo me quitaban la ropa y así lleno de harina y sudor dormía hasta que llegaba nuevamente la hora del trabajo.
 
Veía poca televisión y la veía porque me gustaba ver a esos vaqueros con esas chumpas y no hallaba la hora en que pudiera tener el suficiente dinero para comprarme una de esas.
 
Eran seis semanas las que tenía que trabajar para juntar el dinero, trabaje muy duro y cuando se llego el último sábado de paga, recibí el dinero y me fui corriendo con mi madre para dárselo y que me dijera que tenia lo suficiente para ir por ella, así fue, fuimos con madre, mi hermana y mi hermano pero al llegar, el valor de la chumpa había subido de precio, de plano por ser ya los últimos días previos a la navidad donde todos le suben a las cosas para obtener mayor beneficio.
 
Supongo que oferta y demanda, él que la quiera que pague lo que pido, o algo así. 
 
Todos regresamos a casa tristes porque el esfuerzo que había realzado no fue el suficiente. 
Uno de mis tíos al enterarse y luego de maltratar hasta por debajo de los codos al dueño de la talabartería dio una idea: siempre para las fiestas de fin de año se trabajan tres días seguidos, de día y de noche porque la demanda de pan es muy alta así que si trabajaba esos días me los pagaban y con eso podría al fin de tantas comprarla, definitivamente una sonrisa se clavo en mi rostro, así se hizo y me fueron pagados esos tres días como al triple de su verdadero valor pero con la convicción que se hacía por algo que estaba aprendiendo, por algo que nunca se borraría de mi mente. 
 
 El 24 de diciembre de ese año por la tarde cuando estaban a punto de cerrar la talabartería llegamos con mi padre y mi tío y al fin pude comprarme la chumpa de vaquero, regrese a casa con ella puesta y todos me esperaban, me quedaba a la medida. 
 
 A mi hermano ya hacía días que le explicaban lo que hacía y porque lo hacía, le explicaron que trabaje para comprar esa chumpa y que cuando él creciera más también tendría que trabajar para hacerse de sus cosas, quedo completamente satisfecho porque cuando me vio no percibí en ningún momento que estuviera molesto.
 
 
Una leve sonrisa se acerco a mi rostro cuando recordé esa pequeña anécdota de mi infancia, la piel se me ruborizo, me di la vuelta y trate de conciliar el sueño.
 
 
A la mañana siguiente mi hermano mayor me llamo, bueno nos llamo a todos a la sala para enseñarnos un plano de arquitectura que había hecho y que extendió en la mesa para que todos lo viéramos, él había estudiado dibujo de construcción y lo que había hecho merecía toda mí admiración y fascinación así que al haber recordado algo de mi infancia y al ver lo que estaba viendo decidí que tener un poco de paciencia sería lo mejor, al año siguiente me gradué de dibujante y comencé a trabajar con la misma pasión que lo hice como ayudante de panadero para poder comprar las siguientes chumpas de cuero que en la vida vaya necesitando.
 
NUEVA GUATEMALA DE LA ASUNCION
MAYO 2012
Julio Altan


website counters